Capítulo 20

Después de la amenaza de Ronaldo, la tensión en la cabaña había crecido como la niebla, dejándome exhausta y vacía. Su mirada arrogante seguía vívida en mi mente, y aún podía ver la siniestra promesa en sus ojos. Frente a mí, Lucas estaba sentado con las manos entrelazadas y el ceño fruncido en conc...

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