Capítulo 44

Cuando Ronaldo se dirigió a Roseline, su tono era bajo y medido. Solo una palabra.

Antes de que pudiera reaccionar, sintió su mano en su codo. Su agarre era lo suficientemente firme como para detenerla en seco y evitar que se moviera. El calor del salón de baile desapareció, reemplazado por la fría...

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