Capítulo 54

En el jardín privado de la mansión, Roseline se sentó al borde de la fuente y miró las suaves ondulaciones del agua. Sam venía por el sendero del jardín con esa cálida y reconocible sonrisa que le daba una sensación de seguridad, aunque no esperaba verlo hoy. Sus pensamientos giraban entre el alivio...

Inicia sesión y continúa leyendo