Capítulo 9

El helicóptero aterrizó con un suave sacudón, sacándome de una miserable neblina de fatiga y terror. Mirando por la ventana, vi la silueta sombría de una extensa y aislada mansión alzándose contra el horizonte. La finca de Ronaldo, sin duda. Mi mente gritaba por huir, aunque solo fuera para alejarme...

Inicia sesión y continúa leyendo