Capítulo 40 Grietas en el Muro

La noche en Managua se sentía eléctrica, cargada con la estática de una tormenta que se negaba a estallar. En el despacho principal del penthouse, el único sonido era el tic-tac rítmico de un reloj de péndulo y el suave burbujeo del humidificador que Clara había instalado para ayudar a la respiració...

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