Capítulo 114

—Está bien.

El ánimo de Isabella estaba por los suelos.

A Alexander le dolía el corazón por ella. Tres personas muertas en apenas una semana, y todas eran gente que conocían.

Cualquiera sentiría ese peso.

—Vete a casa y descansa. Mañana paso por ti para cenar.

—No hace falta. Tú deberías quedar...

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