Capítulo 31

—Dios mío, ¿pero si es el señor Radcliffe? —la voz de Layla no pudo ocultar su emoción—. Qué coincidencia.

—Señor Radcliffe. —Un destello de sorpresa cruzó los ojos de Isabella mientras asentía levemente.

Alexander se acercó; su mirada se posó en el catálogo de arte.

—¿Viniste a elegir un cuadro?...

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