Capítulo 58

—Entonces, ¿podemos llevarnos bien en paz? —la voz de Celeste se fue apagando cada vez más—. Tú no te metes conmigo, yo no me meto contigo, ¿sí? Lo siento mucho, me disculpo...

A Isabella le sorprendió que la orgullosa princesita de verdad se disculpara. Sonrió.

—Está bien.

Celeste se quedó inmóv...

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