Capítulo 75

Quince minutos después, el auto se detuvo en la entrada de la Mansión Fairfax.

Apenas Isabella se bajó, su teléfono sonó.

Contestó la llamada.

—¿Cómo les fue?

—Se lo sacamos.

—¿Qué dijeron? —Isabella frunció el ceño.

Alexander habló en voz baja:

—Alguien hizo un encargo en la web oscura. El c...

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