Capítulo 86

—Está bien, no te preocupes por eso —sonrió Isabella con naturalidad, suponiendo que debía de haber algún motivo especial detrás.

—No es que no quiera que la conozcas… es solo que yo… ni siquiera puedo verla. La enviaron al extranjero después de que se enfermó. No la he visto en seis meses.

—Ya ve...

Inicia sesión y continúa leyendo