Ya no es amable

Saint llenó la bañera y dejó caer en el agua sales de baño con un aroma celestial. En silencio, me senté en la silla que él había metido, insistiendo en que me sentara mientras él se encargaba de abrir el agua. De vez en cuando, levantaba la vista hacia mí, sonriendo como si supiera algo que yo no. ...

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