Capítulo 152

La diferencia entre nosotros no podía ser más evidente—él sentado cómodamente, cada movimiento refinado y controlado; yo de pie, rígida, apenas atreviéndome a respirar demasiado fuerte. El silencio se extendía entre nosotros como un cable tenso.

—No puedo probarlo—dije finalmente, rompiendo el pesa...

Inicia sesión y continúa leyendo