Capítulo 164: La cueva.

Nos movimos entre los árboles, nuestros oídos atentos a cualquier sonido que pudiera indicarnos de dónde venía ese terrible rugido.

Mis heridas dolían con cada paso. Los cortes en mi pecho ardían, y podía sentir la sangre fresca manchando la tela rasgada de mi camisa. Pero seguí adelante, buscando ...

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