Capítulo 190: No puedes correr para siempre.

Raphael se sentó congelado en la luz danzante del fuego, su corazón latiendo tan fuerte que podía escucharlo en sus oídos.

El shock que lo había retenido aún se desvanecía, pero el terror permanecía en su pecho. La voz de Alasia aún resonaba en su mente, fría y burlona, prometiendo un dolor inimagi...

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