Ni siquiera el rey

Me desperté sola en la enorme cama, sintiéndome lejos de la recuperación que esperaba. Mis habilidades de curación siempre habían sido mi fortaleza, pero hoy, todavía sentía dolor.

—Maya, ¿estás bien?— murmuré a mi loba, escaneando la habitación en busca de alguna señal de Raphael.

—Estoy bien... ...

Inicia sesión y continúa leyendo