Capítulo 52: ¿La perdería?

No importaba cuánto la llamara, Ava no abría la puerta para dejarme entrar.

Mi corazón latía con más fuerza a cada segundo que pasaba. Algo estaba mal, lo sentía en mis huesos. El pánico me oprimía el pecho, y no podía permitirme esperar más. Los sirvientes que merodeaban cerca con miradas preocupa...

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