Capítulo 102- Madura

Samira

Me senté en su regazo, sintiendo el bulto que se formaba y que me hizo morderme el labio. Podía escuchar el tic-tac del reloj en su oficina, los murmullos aleatorios de los sirvientes de vez en cuando. Nuestro silencio era cómodo, mientras él me dejaba ordenar mis pensamientos… Ya lo deseaba...

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