Capítulo 131

Samira

—Oh, esa es una buena bendición, hermanito —dijo Asanguis—. Pero él es mi ahijado. —Dijo eso, sonriéndole a Xaxas, que seguía furioso por no serlo—. Mi bendición tiene que ser mejor que esa.

Se quedó en silencio un momento y entonces su corona llameante, entre sus cuernos, titiló.

—Bendi...

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