Ha sido duro desde que dejaste el auto esta tarde.

La medianoche llegó como un suspiro finalmente liberado.

Me deslicé por el pasillo descalza, la casa en silencio excepto por el suave zumbido del refrigerador y mi propio pulso retumbando en mis oídos. La puerta de Dante estaba entreabierta, un rayo de luz dorada se derramaba por el suelo como una ...

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