Basta, ¡que me jodan como es debido!

La perspectiva de Liana

Los años se derretían como cera bajo el sol implacable de Bali, nuestra villa transformándose de un escondite a un hogar grabado con recuerdos—arañazos en el cabecero de agarres frenéticos, manchas en las tumbonas de la terraza de vino derramado y sudor, ecos de risas y gemi...

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