¿Quieres detenerme?

La perspectiva de Dante

No dejé de besarla. No podía. La idea de apartarme, de romper esta conexión dolorosamente dulce, era anatema para cada fibra de mi ser. Sus labios, más suaves de lo que jamás había imaginado, cálidos, receptivos, cedían lo suficiente, lo justo para mantenerme hambriento, des...

Inicia sesión y continúa leyendo