Me tratas como a un maldito extraño después de lo que hicimos.

POV de Dante

Vi mi sudadera, la que le había prestado, descuidadamente tirada sobre el respaldo de la silla del escritorio. Su aroma aún se aferraba a ella, débil pero inconfundible, un fantasma de su presencia. La agarré, apretando la suave tela en mi mano, y salí de la habitación, con la mandíbul...

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