«Pobre zorra ni siquiera puede mantener las piernas cerradas».

POV de Liana

Irrumpí por las puertas del baño, con el pecho agitado, el aire espeso con el residuo de mi ejecución pública. Mis pies, aún pegajosos por el desastre de mi almuerzo arruinado de espaguetis, tropezaron al entrar. En el momento en que la puerta se cerró de golpe detrás de mí, se abriero...

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