«Pero también me asustó, Dante. Lo siento mucho por ti. ¿Y si vuelves a quebrarme?»

La perspectiva de Liana

El vapor nos envolvía como un cálido velo brumoso, convirtiendo el baño en nuestro propio santuario privado, lejos de la tormenta que había rugido afuera la noche anterior. El aire estaba impregnado del aroma de mi gel de baño de lavanda y el leve almizcle terroso de su piel...

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