«Cariño, tenemos que irnos. Arréglate tú mismo».

POV de Dante

Su cuerpo aún temblaba contra el mío, sus labios hinchados por mis besos, sus ojos vidriosos y abiertos con una mezcla de sorpresa y algo más que no podía nombrar. Y joder, verla así—completamente deshecha, aferrándose a mí como si se rompiera sin mis brazos alrededor de ella—era sufic...

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