Estás haciendo un lío en todo mi asiento.

El trayecto a casa fue una sinfonía de tormento pecaminoso, el SUV deslizándose por las calles del crepúsculo como un depredador al acecho. Dante sujetaba el volante con una mano, sus nudillos blancos contra el cuero, mientras que su otra mano reclamaba mi muslo como un territorio ya conquistado. Su...

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