Los océanos, los padres, los malditos continentes, no pueden cambiar eso.

POV de Liana

Asentí contra su pecho, mis dedos trazando las intrincadas líneas de sus tatuajes—los patrones arremolinados de llamas y espinas que envolvían sus bíceps como una promesa del fuego que llevábamos dentro. Cada cresta y curva se sentía como un mapa que nunca olvidaría, grabado en mi piel...

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