Capítulo trece: Impulso

—No, déjame a mí, no quiero que tú—

—¡Maldita sea!— Amelia se estremeció cuando un borde afilado del vidrio roto le cortó el dedo. Comenzó a sangrar casi al instante.

Jonah temía la escena, quería evitar el corte, pero Amelia, siendo tan persuasiva, había terminado gravemente herida.

La apresuró,...

Inicia sesión y continúa leyendo