Capítulo treinta y cinco: Ella está viva

Jonah y Amelia estaban en un estado de shock absoluto, mirando al bebé inmóvil. Las manos de Jonah temblaban mientras sostenía al niño sin vida, su mente llena de culpa y desesperación. Amelia, con lágrimas corriendo por su rostro, intentaba consolarlo, pero sus palabras se sentían vacías.

—Debería...

Inicia sesión y continúa leyendo