Capítulo cuarenta y dos: Nada tiene sentido

Sin pensarlo más, Amelia decidió encontrar una manera de saciar su curiosidad y comprobar si la persona era Maxwell. Todo lo que necesitaba era ver su muñeca y verificar si tenía un tatuaje. Se volvió hacia Jonah.

—Necesitas salir del edificio del hospital sin que te vean.

Jonah asintió, entendien...

Inicia sesión y continúa leyendo