Capítulo cincuenta y cinco: No es una broma

Sonaba tan real, pero ella se negaba a creer que no era una broma, debía temerle tanto que había comenzado a alucinar. Amelia no se giró como desesperadamente quería, se mantuvo firme, sus piernas estaban arraigadas al suelo, su mente se volvió loca.

Sintió la bilis subir por su garganta mientras f...

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