Capítulo 10 Enemigo Al Acecho
Hassan.-
— Han pasado varios días y esa muchacha no se reporta ¿Crees que quiera chantajearnos?
Bajé la mirada observando el hermoso roble que recién había instalado en el piso de mi oficina, mientras rugía detrás de mí el arma que estoy utilizando para destruir a los Bennette es particular a su heredero.
Me di la vuelta con calma manteniendo mis manos en la espalda.
— ¿Nunca has seducido a alguien, Leo? Es algo que toma tiempo –enciendo con calma mi habano, dejándome envolver por el humo.
— ¡Yo no tengo tiempo! La policía retiró los cargos y cerró el caso en contra de ese mal nacido, esto no era parte del plan.
Observo como el padre de la ex de Román Bennette, se mueve de un lado a otro con desesperación al punto del desquicio.
— Sabes perfectamente que eso es obra de la matriarca de esa familia, esa mujer no iba a permitir que enlodaras su apellido, te dije que debías irte con cuidado.
— ¡Me importa una mierda su apellido! A mí me importa mi hija, estoy seguro que ella –Su voz se quiebra–. Mi Eliza no se suicidó, fue ese maldito.
Vuelvo a soltar una bola de humo y lo observo, no puedo culparlo quiere venganza y justicia por su hija. Sin embargo no deja de parecerme tediosa su lloradera cada vez que viene.
— Prometiste ayudarme –menciona, apoyando sus manos sobre mi escritorio con la mirada inyectada en odio y desesperación.
— ¿Acaso no lo hice? ¿No fui yo quien te dio el dinero para pagarle a esa mujer?
— ¿Y de qué ha valido? Tomó el dinero y no atiende mis mensajes, ni mis llamadas seguro la imbécil quedó embobada ante el encanto de ese desgraciado.
— Para que veas que no soy malo, voy a intervenir a mí también como sabes a mí también me interesa destruir a los Bennette, pero no es tan sencillo como crees, fuiste estúpido al acusarlo por la muerte de tu hija adicta.
Leo empuñó sus puntos y si las miradas matarán ya estaría muerto.
— Mi hija había superado su adicción.
— ¡Ay por favor! Sabes que algo así nunca se supera, sin embargo es obvio que algo pasó para esa vieja tu hija seguramente era un poca cosa de la que se enamoró su nieto y no dudo que haya querido quitarla del camino.
— ¿Entonces piensas que fue ella?
— Tal vez, Román es un hombre exitoso seguramente descubrió el secreto de tu hija y eligió el camino fácil… él no podría involucrarse con alguien así para la policía existen muchos huecos en la vida de tu hija y tu metiste la pata, buscaré a esa mujer que contrastaste y le recordaré su contrato usando mis métodos, necesito que te vayas tengo asuntos que resolver.
Sentí la mirada inquisitiva del hombre, pero sabe que no puede imponerse conmigo soy el único que lo puede ayudar a hundir a ese hombre junto a su familia.
Soy el único con el mismo odio y desprecio por ellos. Se da media vuelta marchándose en silencio.
— Sé que estás escuchando, así que entra –me reclino sobre mi silla mientras escucho el taconeo de Rina mi protectora y la encargada de hacer ciertas… actividades para mí.
Es muy capaz, aunque falló en la misión más importante.
Matar a Román Bennette.
— Es un poco impertinente el señor –dice con un tono cauteloso, sabe muy bien que sigo molesto por la misión fallida.
— Solo está cegado por el dolor, quiero hacer ver que su hijita era una santa.
— ¿Crees que él la mató?
— No lo sé, puede que se haya enojado al enterarse que estaba casado con una ex adicta, seguro la encontró consumiendo y… no pudo con eso ¿Sabes el escandalo? Si tan solo estaría muerto.
Rina baja la mirada, su postura completamente sumisa cargando con el peso de su ineficiencia.
— Debe tener un pacto con el diablo –menciona de repente–, yo vi los destrozos de ese avión, vi como quedó no sé cómo pudo sobrevivir, nadie más lo hizo.
— ¿Crees que una fuerza sobrenatural lo protege? –Solté una carcajada, cargada de frustración su teoría no era del todo descabellada, pero no se lo demostraré–. Tenías una sola misión, acabar con él y fallaste esa es la realidad, él sigue vivo, su poder y el de su familia aumenta me arrebata millones en contrataciones ¡Por tu error! Y más te vale que salgas de aquí porque si no te romperé el cuello.
Rina huyó de mi oficina, con paso apresurado pero sin perder su postura profesional.
Era la decisión perfecta en ese momento un accidente en su avión, una pequeña manipulación que provocaría la explosión del avión en las alturas. Al aterrizar solo quedarían pedazos, nadie sobreviviría estábamos seguros de eso, pero ese maldito sobrevivió apenas alió con unos rasguños y una recuperación rápida.
No sé cómo pudo ser posible.
Los Bennette han sido un dolor de cabeza para mí, controlan las empresas más grandes en esta ciudad, son líderes en la industria de las telecomunicaciones sin dar acceso a nadie más, además controlan el negocio de la construcción, cada edificio es construido por ellos.
Soy multifacético con mis negocios, me gusta invertir en todo lo que me genere buenas ganancias, pero los Bennette están metidos en todo se está convirtiendo en una súper potencia a nivel empresarial y no voy a ceder en su destrucción.
Miro el nombre de la mujer que Leo escribió.
Sienna Harris.
— ¡Rina! –No pasó ni dos segundos cuando apareció–. Consigue la dirección de Sienna Harris y todo lo que tenga que ver con ella y mantenla vigilada quiero saber cada paso que da en Cleveland.
— Entendido señor.
— Si esta pendeja cree que puede jugar conmigo al gato y al ratón está bien equivocada, voy mostrarle que conmigo nadie se mete y cumple porque cumple.
