Capítulo 13 Empezando A Descubrir Sus Secretos

Sienna.-

No puedo creer que me esté besando. Estaba completamente derretida en sus brazos.

Jamás había recibido un beso como este, ni siquiera Oscar me besó así.

Se vio obligado a separarse de mí solo para recuperar el aliento, me permití deslizar mis manos sobre su pecho. Nos miramos fijamente con nuestras respiraciones agitadas.

—   ¿Qué… qué fue eso? –Balbuceé, aún sorprendida por el arrebato y no era que me enojara.

Román seguía sosteniéndome entre sus brazos sin ni siquiera aflojar su agarre.

—   Yo… yo lo siento no…

Me suelta bruscamente, dejándome tambaleante y con  mis piernas volviéndose gelatina.

—   Por favor déjame solo, Sienna.

No estaba entendiendo su actitud, primero me besa y luego me echa como si fuera un pedazo de basura.

Esto es algo que ya había vivido y no voy a tropezarme con la misma piedra dos veces. Empuñé mis manos y salí furiosa no me medí en azotar la puerta con tanta fuerza que resonó en todo el pasillo.

Caminé hasta el baño, me moví de un lado a otro sosteniéndome la cabeza.

—   No puedo pasar por lo mismo, no de nuevo –Me dije a mi misma como un mantra.

Si no me hubiese gustado ese beso, sería más sencillo.

No, no solo me gustó, me encantó. Ese hombre movió fibras en mí que no creí que tuviera.

¿Y ahora cómo voy a seguir después de esto?

—   Sienna tienes que concentrarte, no puedes perder la perspectiva, pero con él tan cerca y esa loción… ¡Ya basta! Sé profesional.

Él fue quien me besó, él fue quien me besó, me repetí de regreso a mi escritorio.

Miré su sombra por debajo de la puerta. Solo quería que el día terminara.

La hora del almuerzo llegó, escribí una nota dejándola sobre el escritorio. Me importaba una mierda si se enojaba yo tengo más razones para estarlo más.

Llegué al restaurante de la empresa, estaba abarrotado. No tenía mucha hambre que digamos, pero al menos me concentraría en la comida después de ese beso.

—   Me alegra saber que sigues viva –Miro a mi lado, reconociendo la voz de la mujer que preparó mi contratación.

—   Pues ya ves que sí –Si supiera, pensé de inmediato.

—   ¿Cómo te va con el jefe? –preguntó mientras se servía un poco de sopa de calabaza en un pequeño bowl.

—   Bien… no hemos interactuado mucho que digamos –Seguía esperando a que la nariz me creciera en cualquier momento de tantas mentiras que había dicho hoy–. Es muy aislado.

—   El trabajo es sencillo si lo sabes hacer bien, y no pienses que eres tú el problema después de su accidente digamos que… se alejó de todo el mundo.

—   ¿Tuvo un accidente? –Ella me miró como si estuviera en otro planeta–. Oye apenas estoy regresando a Cleveland apenas me pongo al corriente con todos los chismes.

—   Bueno, pero la noticia recorrió el país fue cuando comenzó a tomar las riendas de las empresas de los Bennette.

La seguí atenta a cada información.

—   Iba a los emiratos para cerrar un negocio uno de los más grandes, todo normal hasta que el avión despegó y de pronto un desperfecto hizo el avión prácticamente explotará en el aire se estrelló muy cerca del desierto todo el mundo lo creía muerto, el rescate fue muy cerrado solo la familia Bennette se encargó no hubo fotos, ni videos por supuesto que cero acceso a la prensa, pasaron varias semanas en las que el jefe se recuperó y apareció con algunos rasguños nada más caminando entre los mortales como si nada hubiese pasado, fue muy extraño hasta diferente se ve, bueno no tanto, pero si ha cambiado sus costumbres ese amor a los perros que no tenía antes, está menos arrogante debe ser que haber estado cerca de la muerte lo volvió más humilde.

—   Puede ser –Dije limpiándome los labios con la servilleta–. ¿Y su esposa murió en ese accidente? –me atreví a indagar con falsa inocencia.

—   ¡Ah no! eso vino como tres años después, era una mujer insoportable, pero delante del jefe hipócritamente nos trataba bien, nada más el jefe daba vuelta y se volvía una serpiente venenosa.

—   ¿Entonces ella no era buena persona?

—   Para el jefe sí, cuando murió y no es que lo celebre, pero hubo tranquilidad esa mujer se encargó de que despidieran a cada mujer que ella considerara un peligro para ella, yo me salvé porque estuve en mis días de post parto porque si no me habría mandado a volar, después de eso el jefe se volvió más ermitaño, solitario no se le ha conocido otra relación, también porque la señora Nancy está vigilándolo como halcón.

—   Asumo que quiere que se case con una princesa –El comentario le causó gracia a mi compañera que casi se atraganta con la cucharada de sopa.

—   Pues casi, ella nunca estuvo de acuerdo con esa relación pero el jefe estaba como hipnotizado por ella de hecho se casó a escondidas de los Bennette ya te imaginarás el infierno, bueno fue un placer conversar contigo, terminó la hora de comer y recuerda no te enamores.

Asentí sonriéndole, si supiera que ya me dejé besar por él.

Y si supiera en qué bochornosa situación lo encontré hace unas noches. Después de enterarme de todo esto no sé si vigilar a Román sea lo correcto después de saber por todo lo que pasó.

El señor Gross me engañó, hizo ver a su hija como una inocente mujer que estaba siendo atacada por un monstruo y ella era el monstruo.

Me vio la cara de estúpida, seguro quiere la información que yo le dé para chantajear a los Bennette o hasta el mismo Román y yo no voy a prestarme para eso.

Hoy mismo le hago la devolución de su dinero y romo ese contrato, así eso signifique tener que renunciar a esta empresa y alejarme por completo de Román.

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