Capítulo 15 Lista Para Seducir
Sienna.-
Entré a mi casa, con mi mejor cara de póker, no quería que mi madre se preocupara.
Como siempre me recibía Athena, moviendo su cola.
— Hola mi pequeña –Me agaché dejando un beso sobre su cabeza–. Hola mamá.
— Hola hija ¿Qué tal el día? –preguntó desde la cocina.
— Bien, ya me estoy acostumbrando más al ritmo de trabajo.
— Qué bueno, ve a refrescarte para cenar.
— Ok, mamá.
Si le decía que no tenía hambre, sospecharía que algo que me estaba pasando. No quería demostrar nada.
Cerré la puerta poniéndole el seguro. Bajé las escaleras tirando mi bolsa en la cama, acto seguido llamé a Mabel.
Estaba nerviosa por el encuentro con ese tipo, pero estaba más furiosa no sabía en qué me metía.
— Amiga ¿Cómo vas con tu misión? –atiende de inmediato, con un tono tranquilo.
— ¡Mal, muy mal! ¿Mabel de donde conoces al tal señor Gross?
— Uhm… lo conocía a través de la madre de una amiga ¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Te hizo algo Bennette?
— ¡No! él no me hizo nada, pero el aliado del tal señor Gross me siguió hasta mi casa para amenazarme de que cumpla con el contrato y sabes que es lo peor amenazó a mi madre.
Mi tono sonaba alterado, aunque me estaba esforzando por no elevar la voz.
— ¡¿De qué estás hablando, Sienna?! Yo no tenía idea de nada de eso ¿Cuál aliado?
— Mira, no estoy de humor para darte detalles ¡oh! ¿Quieres saber algo más? La hija que él tanto decía ser un ángel en realidad en vida fue un demonio, trataba muy mal a las personas y yo estoy colaborando para destruir la vida de alguien que puede ser realmente inocente ¡Todo esto fue un engaño!
— Sienna, de verdad discúlpame… yo no sabía, pensé que lo que él ofrecía era algo justo vi que el trabajo no era difícil y pagaban muy bien.
— El dinero fácil no existe, Mabel ahora estoy metida en este problema porque como sea quieren que yo consiga unas pruebas que no deben ni existir.
— Sal de ahí entonces… me comunicaré con el señor Gross y lo pondré en su lugar.
— No, no lo hagas no quiero ponerte en riesgo yo veré que resuelvo.
— ¿Estás segura? No quiero que te pase nada y me siento muy mal de verdad no esperaba esto solo quería ayudarte –Mabel ahora se escuchaba preocupada.
— Lo sé, Mabel y solo por eso no voy a Nueva York a ahorcarte yo misma, necesito pensar esta noche, te llamo luego.
No puedo meter a otra persona en este problema. Tengo que cumplir el contrato no me queda de otra.
Me quedaré dos semanas más y les diré que no existe ninguna prueba en contra de Román Bennette, con suerte me creerán y me dejaran en paz.
Con mala suerte, enfurecerán. El padre de esa mujer estaba muy seguro de que Román era el culpable y me contrató para encontrar algo que lo incriminara.
Pero si él no fue ¿Qué pretenden que fabrique las dichosas pruebas? Además viendo a Román como es con Eros, alguien que se comporta así con ese amor por los animales no podría ser un asesino.
— Si, sigo pensando voy a volverme loca, ven Athena vamos a comer.
Estoy en la mesa observando a mi madre junto a mi padrastro, ella habla de algo sobre su grupo de amigas que juegan cartas y no sé.
Observé la deliciosa cena que preparó, pero no podía pasar un solo bocado por mi garganta sentía un nudo en el estómago.
— ¿No tienes hambre, Sienna? –Parpadeé varias veces cuando mi madre tocó mi mano.
— No, mamá no porque no quiera es que por el trabajo almorcé tarde hoy y no tengo mucha hambre, la guardaré por si más tarde me dan ganas de comer algo, los dejo debo preparar mi ropa para mañana porque debo salir temprano.
Me acerqué abrazando a mi mamá, sé que la tomé por sorpresa.
— Te quiero mamá –Esforzándome por no romper en llanto allí mismo.
— Yo también, cariño, yo también.
Me alejé con Athena siguiéndome, al cerrar la puerta las lágrimas que estaba conteniendo ganaron fuerza y se deslizaron por mis mejillas, sintiendo el peso de la situación sobre mis hombros.
— No ganaré nada, llorando tengo que pensar en un plan.
(…)
No pude dormir mucho, sin embargo la adrenalina y la determinación por proteger a los míos me motivaba.
Aunque la idea de alejarme de Román… era lo que me hacía dudar. Solo había una sola solución o por lo menos la más viable.
Seducirlo, lograr que se enamore de mí, aunque en algún punto de todo esto tendré que decirle la verdad.
Esa será la parte difícil.
Preparé mi atuendo, uno que seguramente mi madre no aprobará al verme, el vestido tipo sastre de color negro es ajustado al cuerpo, muy ajustado marcando seductoramente cada curva que poseo.
Justo lo que necesito para que Román no se resista a mí. Ese será el primer paso, el segundo conseguir más información de mi compañera la habladora, que horror ni siquiera me fijé en su nombre ¿Por qué no se lo pregunté?
— Tengo que tratar de recordarlo, en la entrevista estoy segura que lo mencionó.
Me miré en el espejo, dejé mi cabello rojizo suelto en ondas si hay algo que tenemos las pelirrojas es el encanto de este hermoso color en el cabello es algo que nos diferencia y nos distingue de la mayoría.
No sé cómo permití que Oscar me convenciera de ocultarlo. Mi maquillaje es sencillo resaltando las pecas en mis pómulos y sobre el puente de mi nariz.
Estoy lista, si no cae rendido a mis pies, no sé qué lo hará.
