Capítulo 24 Completamente Mía

Román.-

Algo definitivamente me pasaba con esta mujer, el deseo que siento por ella me por dentro y cuando estoy obligado a alejarme de Sienna la ansiedad se apodera de mí.

Nunca sentí esto por nadie más. Tal vez sea el tiempo que tengo sin estar con una mujer.

Pero, esta atracción no es normal.

Apenas puse en pie en mi habitación el celular me vibró en el bolsillo rodé mis ojos.

—   Abuela –respondí con tono neutral.

—   Me informaron que te fuiste a Nueva York y no precisamente solo –Sin saludos, fue directo al grano.

—   Así es, vine por negocios conoces mi agenda.

—   No tenías que llevártela a ella –Replicó elevando su voz.

—   Necesito una asistente, hago todo el trabajo solo ¿También quieres que sea mi propio secretario?

—   Román, estás jugando con fuego y no quiero…

—   Estoy cansado que me recuerdes lo que has hecho por mí, ya controlas toda mi vida ¡¿Qué más quieres de mí?!

Del otro lado solo hubo silencio, la abuela colgó la llamada. Sé que la falta me costará cara. Pero ya no puedo más, ya no quiero ser controlado y manipulado por nadie es hora de establecer mis límites.

Como dice Kate es esta familia quien tiene más que perder que yo.

(…)

Vi como la luz del amanecer se colaba por las grandes ventanas de mi habitación, no había podido dormir. La emoción por firmar el contrato con Sienna y luego esa llamada de la abuela.

Pero, no permitiría que ella arruinara esto.

Me preparé, listo para por primera vez en mucho tiempo tener el control de lo que deseo. Salí de la habitación con la carpeta en la mano, la habitación de Sienna quedaba dos pisos más abajo, no quería tener la tentación de tenerla cerca y cometer una locura.

Ya dejé claro que cuando estoy cerca de ella es como si una bestia oculta en mí interior reaccionaba amenazando con querer escapar.

Caminé por el pasillo mientras más me acercaba a su habitación mi cuerpo comenzaba a reaccionar.

—   Debo controlarme, no es como si tuviera quince años.

Ella abrió la puerta y ¡Santo Dios! Mi respiración se cortó, llevaba un pantalón de algodón y un cárdigan que le dejaba el hombro descubierto y su cabello estaba recogido en un moño desordenado. 

Esta mujer iba a hacerme perder la cabeza.

—   Buen día –Dije sintiendo como me dolía la ingle.

—   Señor Bennette, buen día no mintió cuando dijo que madrugaría –Expresó con un tono… algo provocador el juego había comenzado para ambos, solo estaba a una firma de tenerla entre mis brazos.

—   Espero no haberte despertado –Sus ojos se clavaron en la carpeta que llevaba entre mis manos, vi como su pequeña mandíbula se tensó–. Dijiste que querías dejar todo claro, esto aclarará todas tus dudas.

Ambos nos sentamos en la mesa de la esquina, le extendí el contrato sobre la superficie, noté un ligero temblor en su mano comenzó a leer el contrato en silencio.

Mientras yo la observaba detenidamente, todo en ella es perfecto traté de contar las pecas que se encontraban en su rostro, bajé mis ojos hasta sus labios carnosos y rosados, sus hermosas pestañas ella comenzaba a convertirse en mi obsesión.

—   Todo está bien a primera vista, solo tengo algunas condiciones espero que no seas de esos hombres que maltratan o que les… excita el dolor.

Sus palabras me obligaron a mirarla fijamente, vi la incomodidad en su rostro pero también su miedo ¿Tan terrible piensa que soy?

—   Soy un hombre normal, Sienna tengo mis gustos, pero anoche te prometí que te trataría bien –Veo la duda en su mirada–.Pareces dudar.

—   Se dice mucho de usted, incluso fue acusado de matar a su esposa.

Mi cuerpo se tensó y la vergüenza me invadió, aunque no tenía nada porque sentirme avergonzado, pero todo con Sienna era diferente.

—   ¿Y qué piensas tú? –pregunté sin perderme un solo detalle de su expresión.

Sienna, desvió la mirada, se frotó el cuello y soltó un ligero suspiro.

—   La verdad no creo que lo haya hecho, si me dejo guiar por la lógica lo he visto como trata a Eros un psicópata o un sociópata no siente esa empatía con los animales a mi parecer, pero no deja de ser… interesante que usted sea un sospechoso.

—   Me agrada tu sinceridad en este acuerdo es algo muy importante y para que te quede claro yo no la maté, no debería decirte esto porque no es algo que deba confesar, Eliza tenía un problemas de drogas que yo no supe hasta que nos casamos –La voz se me quebró al recordar ese pasado que trataba de enterrar, pero que se empeñaba en aparecer cuando menos debía–. Ella se recuperó por un tiempo, pero creo que… la presión por ser una Bennette fue mucho para ella, por eso no puedo ofrecerte más de lo que está aquí escrito, mi familia es… peculiar y no es fácil pertenecer a ella no cualquiera tiene la fortaleza ¿Quiere preguntar algo más?

Sienna se quedó en silencio y sin parpadear, frunció levemente sus labios fijando la mirada en el contrato, se movió para tomar mi pluma y sin dudarlo estampó su firma sobre el papel.

Estaba hecho, ella sería completamente mía por todo un año.

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