Capítulo 29 Si Quiere Jugar Vamos A Jugar
Román.-
Observé desde la ventanilla de mi auto a Sienna alejarse del aeropuerto.
Tomó mucho de mí no confesarle que sabía todo de ella, cuando digo todo… me refiero a todo.
Flashback.-
— Por muy tentador que sea para ti, tenerme desnuda por la habitación debo volver a la mía para cambiarme de ropa –Sienna se aleja de la cama a pesar de mis gruñidos y quejas–. Asumo que volveremos hoy a Cleveland ya que el contrato que viniste buscando está cerrado.
— Así es volveremos hoy, ya tengo lo que quiero.
— Me alistaré, entonces.
Al cerrarse la puerta volví a la cama, suspirando por esa mujer.
Que entrega más intensa, con ninguna había sentido lo que con ella al hacer el amor.
Mi dicha se interrumpe de repente con la vibración de mi teléfono sobre la mesa de noche. Seguramente era la abuela para cuestionarme de nuevo y sé que al volver tendré que disculparme por mi arrebato, aunque no debería, pero lo menos que puedo hacer ahora es arriesgarme a ponerme en contra de Nancy Bennette.
Al tomar el teléfono me sorprendo al ver el nombre en la pantalla.
— ¿Detective? No esperaba su llamada tan pronto –Me incorporé sobre la cama, el corazón me martilleaba con fuerza.
— Lo llamo, pero sigo investigando la información que me solicitó, pero mi llamada se debe a otra información que he recibido hace media hora.
— Perfecto ¿De qué se trata?
— Sobre su asistente, hubo algo en lo que investigué sobre ella que me dejó… con dudas escarbé un poco más y descubrí que antes de regresar a Cleveland la señorita Harris estuvo en contacto con el señor Leonardo Gross ¿Le suena familiar?
Mi corazón que antes palpitaba desbocado se detuvo abruptamente.
— Sí, y para estas alturas ya usted debe saber quién es también –Respondí casi sin aliento.
— Así es, lo más interesante de todo es que se ha visto al señor Gross en algunas reuniones con Hassan Salem.
— ¿Hassan Salem? ¿El magnate árabe de las telecomunicaciones?
— Y su rival empresarial –puntualizó el detective con seriedad–. Mire no sé qué es lo que se oculta dentro de esta telaraña, pero debería empezar a cuidarse de la señorita Harris, sé perfectamente lo que se comenta sobre sus… gustos femeninos pregúntese si su paso por su empresa y su oficina es una casualidad.
Fin Del Flashback.-
He escuchado sobre Hassan y sé perfectamente que es nuestro rival comercial pero ¿Qué podría tener que ver él con mi ex suegro? ¿Y sobre todo con Sienna?
Es obvio que están conectados, pero no entiendo para ¿Qué?
Sé que lo descubriré, pero quiero ver hasta dónde llega Sienna con su mentira y ver exactamente cuáles son sus intenciones.
Si quiere jugar vamos a jugar.
(…)
Tamborileé mis dedos sobre el volante, observando por el parabrisas las letras plateadas y desgastadas del lugar.
Instituto Correccional Del Estado Muncy.
Había evitado volver a este lugar, mi record seis meses. Pero siempre hay algo que me trae de vuelta.
Exhalé antes de salir del auto. Cada paso que daba hacia el interior de este lugar se sentí como cien kilos de plomo sobre mis pies.
Me detuve en la casilla de información.
— Vengo a ver a Judith Cooper –dije con voz aprensiva, la mujer me observa de arriba abajo, mientras mascaba su chicle, extendió por la pequeña ventanilla el pase con la palabra visitante en letras rojas.
Me adentré caminando por el pasillo, el aroma de este lugar era repulsivo y la sensación del mismo era como si entrarás en un lugar sin vida, sin esperanza alguna.
Las guardias me detuvieron en la entrada del área de visitas, ya conocía la rutina, dejar mi billetera, mi celular, mi cinturón, mi reloj, ser escaneado por detector dos veces, mostrar mi pase y listo concedido el acceso.
El lugar hoy no estaba tan concurrido, pocas personas aguardaban por sus familiares, me senté en la banqueta colocando mis manos sobre la mesa con los dedos entrecruzados sintiendo como la ansiedad iba en aumento reflejándose en el movimiento incesante y frenético de mi pierna lo que me sucedía cada vez que venía aquí.
Podía enfrentarme a cualquier cosa y de hecho así ha sucedido durante toda mi vida, pero venir aquí sigue siendo muy difícil.
Dos minutos después, un clic y el arrastre de las puertas metálicas captaron mi atención, por esa puerta y según el número de personas en esta área deberían entrar cinco mujeres.
Vi el primer atuendo de color azul pálido entrar, mi cuerpo se tensó de inmediato, podía irme sin decir nada, las primeras tres mujeres me miraron una de ellas me guiñó el ojo era la primera vez que la veía, ignoré su gesto clavando la mirada en la puerta salió la cuarta mujer y entonces ella apareció.
Al verme sus ojos brillaron, había sorpresa y un destello de emoción caminó hacia a mí acompañada de una de las guardias cuando se detuvo frente a la mesa solo nos miramos mientras le quitaban las cadenas de las manos y pies. Se sentó aún sin decir nada y sin apartar sus ojos de los míos.
— Hola, madre.
