Capítulo 1 Prólogo

Prólogo

Mis ojos se deslizaban por la hoja donde estaba mi horario de la sección de literatura en mi primer día de la universidad, mi compañera de habitación estaba explicándome donde quedaban los baños y el camino a la cafetería.

Tenía nervios de la primera vez estando aquí en la enorme universidad.

Cruzamos el pasillo cuando de repente un hombre que pasó como un carro sin freno me llevó por el camino ocasionando que soltara mi horario junto con mi bolso y cayeran al suelo, yo apenas pude mantenerme de pie.

Lo hubiera dejado pasar si ese imbécil hubiera tenido la decencia de al menos detenerse.

—¡No seas tan hijo de puta! —grité volteándome en dirección a donde el sujeto se había ido.

El sujeto se detuvo abruptamente, llevaba una de esas chaquetas que tenía las iniciales de la universidad: «U.B» bordadas atrás. Volteó sin ocultar su confusión como si no se hubiera dado cuenta de lo que ocurría y justo en ese momento fue cuando lo vi.

Era muy alto, fornido, sus ojos azules clavándose en mí como dardos en una mirada retadora que me hizo por medio segundo estremecerme.

Uhm, era atractivo.

Él se señaló así mismo alzando una ceja para decir:

—¿Me hablas a mí?

Ajá, era guapo y todo pero yo estaba enfadada.

—¡¿No, pero cómo se te ocurre?! —Grité sin ser capaz de controlar mi lengua— ¡Se lo decía a tu culo!

El sujeto alzó ambas cejas pareciendo ofendido, pero más ofendida estaba yo. El chico que acompañaba al de ojos azules era de estatura más baja y cabello pelirrojo, él me miró de manera despectiva por andar pegando gritos en medio del pasillo.

—Karol, basta. —dijo Neida (mi compañera de cuarto), jalándome del brazo, forzó una sonrisa mirando a los sujetos mientras recogía mi bolso y el horario del suelo: —Perdón, es que tiene el periodo, por favor, continúen, disculpen el mal entendido, ya tengo las cosas.

¿Qué yo tenía el periodo?

Bueno eso era cierto, pero aún así...

Iba a decir algo pero Neida me siseó para que me callara y nos volteó para darles la espalda, seguidamente miró sobre su hombro a los sujetos, ella parecía tener... ¿miedo?

Voltee completamente confundida para verlos también, los sujetos parecieron decirse algo entre ellos y luego continuaron su camino, sin embargo el atractivo chico de ojos azules volteó a mirarme otra vez con el ceño fruncido, al ver que yo lo miraba frunció aún más el ceño notablemente en desagrado y volteó al frente para continuar su camino.

—¿Qué pasa contigo? —dijo Neida dándome mi bolso y mi horario, los tomé y la miré mientras seguíamos caminando.

—¿Conmigo? —Repliqué—, ellos me tumbaron las cosas y aún dices que; ¿qué pasa conmigo?

Neida giró los ojos y negó con la cabeza apenas mirándome.

—Para los Deluca es mejor estar pintada —dijo—, ese sujeto al que le gritaste y llamaste hijo de puta, es Adonis Deluca, si te metes con él dile adiós a tu carrera universitaria.

¿Deluca?

Uhm... ¿Se suponía que debía tener miedo por su apellido?

—¿El guapo de ojos azules? —dije— ¿Por qué hay que tenerle miedo?

—Es hijo del decano Adolfo Deluca —dijo—, es intocable ¿comprendes?

Oh.

Bueno ahora sí cambiaban las cosas, era hijo del decano. Seguimos caminando y no me atreví a decir nada más, después de todo, la universidad era un sitio muy grande, esperaba no volverlo a encontrar.

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