Capítulo 3 Mi jefe Adonis

Mierda, no podía tener tan mala suerte de encontrármelo aquí.

Dios, envía un rayo que me pulverice ahora ¿puedes?

Esperaba que con todo el maquillaje que tenía aplicado no me reconociera, pero cuando alzó una ceja y no ocultó una sonrisa irónica en sus labios me di cuenta que me reconoció enseguida.

Doble mierda.

-Alfred, toma su saco -dijo Aros a un hombre de smoking que se encargaba de servir los tragos.

-Soy Spencer, señor -susurró el hombre.

Aros lo ignoró.

-A ver lo que tienes -dijo Aros caminando a uno de los muebles.

Ay.

Me quité el chaleco sintiéndome un poco temblorosa, ¿sería correcto huir ahora?

No Karol tú quieres esto, tú puedes bailar frente a estas personas, ya lo has hecho antes.

Quedé en mi corto vestido de lentejuelas, le habían subido volumen a la música, solo tenía que tomar el ritmo.

-Yo me encargo de hacerle la prueba -escuché.

Cuando voltee me di cuenta que había sido Adonis el que había dicho eso mientras se levantaba del mueble donde estaba sentado, su mirada profunda de ojos azules se cruzó con la mía, lucía como si quisiera humillarme y ni de asomo me daría el trabajo.

Esto te pasa por andar rabiosa por el periodo.

-¿Nombre? -continuó Adonis.

-Karol Casper -respondí casi inmediatamente.

-Bien Casper, sabes de qué trata esto -dijo Adonis tomando asiento en el mueble frente al pequeño escenario donde había un tubo-, si crees que encajas aquí y no nos harás perder el tiempo, entonces báilame.

Evidentemente sabía de qué trataba esto, pero una cosa era bailar frente a todos ellos en modo de audición, y otra muy diferente era hacer una especie de baile privado a un chico que estaba muy segura me odiaba por llamarlo hijo de puta.

Necesitas el trabajo Karol, trabajaste mucho por esto, tú puedes hacerlo.

Tomé una profunda respiración, solté mi cabello y subí al escenario, era ahora o nunca.

Comencé a mover mis caderas al ritmo de la canción deslizándome hacia abajo por el tubo, me forcé a fijar mi mirada en los ojos azules de Adonis que me miraban como dardos transpasandome.

Era la primera regla de la seducción, hacer sentir a la otra persona deseada, él en cambio mantenía su semblante burlón, su mirada retadora posiblemente esperando cualquier mínimo error de mi parte en la prueba.

Sabía que esto no lo estaba sorprendiendo, necesitaba que vieran que encajaba aquí, que eran ellos los que me necesitaban a mí y no al revés.

Joder, creo que comenzaba a hiperventilar.

Deja de pensar Karol.

Deslicé el cierre de mi vestido por un costado lentamente y lo lancé al suelo quedando en mi ropa interior de encajes; era mi arma secreta, Adonis alzó las cejas un poco sorprendido de ver mi osadía, pero yo no era tímida ni a palo.

Enredé mis piernas en el tubo y comencé a deslizarme intentando mantener el equilibrio, era mucho más difícil con los tacones pero necesitaba aparentar estar cómoda y controlada. Moví mi cabello cuando llegué al suelo y me arrastré por el piso como un león a punto de atacar a su presa, seduciéndolo, Adonis entrecerró los ojos sin apartar sus ojos de mi cuerpo haciéndome entrar en calor, su mirada era muy intensa y ahí sentado se veía poderoso.

Y lo era, Adonis Deluca era parte de los jefes.

Necesitaba seguir impresionando, sabía que lo que iba a hacer no era lo que haría una Pole Dance respetada, pero habían dos posibilidades: podía darme el trabajo o me podían mandar a la mierda.

Bajé de la tarima deslizando mis pies y mis caderas al ritmo de la canción, pero di un traspié arruinando mi momento de diosa, Adonis sonrió burlescamente echándose hacia atrás y colocando un dedo sobre sus labios posiblemente para evitar reírse.

Joder, necesitaba quitarle ese sonrisa de superioridad y dejarlo envenenado de deseo.

Me detuve frente a él y comencé a zarandear lentamente mi cintura, noté que sus profundos ojos azules se deslizaron por mi cuerpo en una mirada lasciva, su sonrisa confiada comenzó a flaquear volviéndose de repente más seria cuando me senté sobre él colocando una rodilla a cada lado de su cadera, apoyando mis manos del respaldo de la silla, pero sin tocarlo ni rozarlo, solo manteniéndome lo suficientemente cerca para tentarlo. 

Moví mi cabello al mismo tiempo que lo hacían mis caderas y su quijada se apretó colocando los brazos a los lados del mueble apretando los puños, sus ojos azules un poco más oscuros se volvieron a deslizar por mi cuerpo con lentitud, hasta volver a mi cara enfocando sus ojos en los míos casi como si quisiera traspasarme. Le sostuve la mirada dejando sonriéndole en burla cuando me senté directamente sobre él y... 

Oh.

Pude sentir la dureza de su bragueta rozarme, él tomó una profunda respiración en placer cuando lo comencé a rozar moviendo las caderas sobre él.

Al parecer mi jefe le gustaba lo que veía.

Este momento íntimo comenzó a tornarse más erótico cuando una de sus manos fue a mi cintura y se comenzó a rodar hacia mi cadera, la calentura me hizo estremecerme y llenar mi cuerpo comenzando a moverme más rápido y él jadeó entornando los ojos, pero luego entré en razón.

Estaba literalmente calentándole la bragueta.

No, no.

Era una prueba, no un baile con final feliz.

Le di un manotazo para que dejara de tocarme y me levanté de su regazo sintiendo mis piernas temblorosas.

Eso fue... intenso.

-No toques -susurré con voz ronca guiñándole un ojo, disfrutando de su expresión incrédula y a la vez volviendo a la realidad.

-Excelente actuación -dijo Aros caminando hacia donde estábamos-, supongo que tienes experiencias en estas cosas.

-Sí -mentí, jamás había trabajado en un local como Pole Dance, pero sí había recibido entrenamiento.

Miré a Adonis, sus ojos azules continuaban observándome, de repente pareció volver en sí y salió de la sala acomodando su pantalón antes de que le vieran la erección.

Dejarlo caliente no estaba en los planes, mucho menos dejarme caliente yo misma.

Estaba que me incendiaba.

-Nosotros te llamaremos -dijo Aros dándome una palmada en el hombro.

Perfecto.

Eso era todo lo que necesitaba escuchar porque sabía que había hecho muchísimo más de lo que hacía una Pole Dance.

Me coloqué el vestido y me volví a colocar el chaleco para poder salir del sitio sintiéndome como toda una reina, cuando pasé por la recepción le enseñé mi dedo medio a Laura y ella casi se tragó el cigarro, me reí hasta que salí de Tregua City y de repente me estrellé contra una pared.

El karma Karol, eso te pasa por burlarte de Laurita.

Me eché hacia atrás observando que no era una pared, era un humano y no cualquier humano, era Adams y no solo eso, él hablaba con Adonis Deluca, hasta ahora veía el gran parecido, solo que Adonis era más... intenso y confiado.

-¿Karol? -dijo Adams, sus lentes abollados protegiendo la amplia mirada de sus ojos azules al verme.

Mi cara debía ser todo un: «What the fuck?»

-¿Adams? -fruncí el ceño, miré a Adonis, él también parecía confundido.

-¿La conoces? -dijo Adonis a Adams.

-Sí, estudiamos juntos -dijo Adams.

Creo que me estaba perdiendo de algo importante.

-¿Ustedes se conocen? -dije sin poder creer que un ser tan tranquilo como Adams pudiera ser amigo de Adonis.

-Somos hermanos -dijo Adams.

Oh.

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