Capítulo 33 La ira de Adonis

Al parecer la afortunada que ocasionaba su ira era yo, mi corazón latía demasiado fuerte contra mi pecho, tan fuerte que juraba que él podía escucharlo desde donde estaba parado, como un tambor de guerra anunciando problemas.

Cálmate Casper, relájate.

Sus ojos azules se profundizaron en los míos, ...

Inicia sesión y continúa leyendo