Capítulo 53 Noche de vela

Continuación: La barandilla y lo que vino después

Me quedé inclinada sobre la barandilla de madera, respirando agitada, con las piernas temblando como si fueran de gelatina. La polla de Adonis seguía enterrada hasta el fondo en mi culo, palpitando con los últimos chorros de semen caliente que me ll...

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