Sin atención

NATALYA

Se dio la vuelta y un suspiro inaudible salió de mis labios. Sentí como si hubieran pasado tantos años desde la última vez que lo vi. Se había dejado crecer la barba, sus ojos gris azulado se oscurecieron mientras recorrían mi cuerpo.

—¿Cómo llegaste aquí? —fue lo primero que me preguntó.

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