Perder su vida

—¡Malditos Costello!

Vi a Enzo golpeando repetidamente a Scott en la cara, limpié la sangre de mi rostro y me arrastré hacia la pistola que estaba en el suelo. La sangre llenaba mi boca, el dolor cegador.

—¿Qué diablos crees que estás haciendo?— escuché la voz de Enzo detrás de mí.

Al siguiente s...

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