Ella no puede hablar

ALESSANDRO

—Tengo un día realmente ocupado por delante— le dije mientras hacía el nudo preciso de mi corbata. La miraba cada segundo a través del espejo, tiraba de mis mangas para alisarlas. —Llegaré tarde a casa...

Me puse el reloj y la chaqueta del traje antes de acercarme a ella y darle un beso...

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