Te quiero más

—No tenías que hacerlo...—mi voz apenas era un susurro.

—Quería hacerlo... Quería que todos supieran que eres la esposa de Don Costello y que mereces su respeto y honor—me besó la punta de la nariz y luego se volvió a enfrentar a la sala.

Sacaron un enorme pastel, y Alessandro me entregó un cuchil...

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