Es él

Me deslicé en el comedor del grupo para recoger los últimos platos, frotando mis manos enrojecidas y ásperas contra mi ropa.

Había estado trabajando sin parar desde el amanecer, mi cuerpo arrastrándose de cansancio, pero a nadie le importaba. Nadie siquiera me miraba mientras reían y hablaban, sus ...

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