Tócame

—Quería hablar contigo... —susurré.

Su voz se volvió más oscura—. ¿Sobre qué?

—Sobre lo que pasó anoche...

Él inclinó la cabeza hacia un lado—. ¿Y qué pasó anoche, Natalya?

¿Natalya? Había vuelto a ser Natalya. No sé, me gustaba cuando me llamaba ángel anoche. Mis mejillas se calentaron, un rubo...

Inicia sesión y continúa leyendo