Quiero que entrenes

Alguien golpeó mi puerta del dormitorio despertándome de mi profundo sueño. Gemí y hundí mi cara en la almohada para bloquear el sonido que venía de la puerta. Los golpes se intensificaron, quien fuera no tenía mucha paciencia.

Me senté y miré el reloj de pared. Eran solo las seis de la mañana. Me ...

Inicia sesión y continúa leyendo