Te odio

—¿Alguna vez has hecho ejercicio? —preguntó.

Miré alrededor con los ojos bien abiertos. —¿Cuenta correr por los jardines?

—No.

—Entonces no, no he hecho ejercicio.

—Vamos, primero hagamos un poco de calentamiento y luego te enseñaré a boxear.

Mi boca se quedó abierta. —¿Boxear? ¿Como en el boxe...

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