Capítulo 40: Reunión

Punto de vista de Night

—¡Dios mío, está vivo!— fue lo primero que me dijeron mis amigos mientras se lanzaban sobre mí en cuanto salí del coche frente a mi facultad.

—¡Ay! ¡Chicos! ¡Eso duele!— traté de advertirles mientras su peso se volvía insoportable, pero ya era demasiado tarde y los tres ter...

Inicia sesión y continúa leyendo