Deambulando en la oscuridad

Segundos pasaban, cada uno estirándose hasta la eternidad, y finalmente se atrevió a abrir los ojos de nuevo. Su respiración se detuvo en su garganta—la criatura con cabeza de cabra la estaba mirando fijamente, sus ojos huecos y sin parpadear llenos de una inteligencia escalofriante. La sangre aún m...

Inicia sesión y continúa leyendo